No hay tiempo más filoso que
éste que se mide en desventajas.
No hay venas más cargadas
que cartuchos de napalm y siesta húmeda.
Cierra tomada por las llamas,
meseta de plantación bochornosa.
La rumiante somnolencia de anteponerse
a la circunstancial pulcritud de paciencias
que me curan cuando hablo desde del yo
sin saber muy bien por dónde continuar,
Me agota a cada hora y momento,
si bien no llego tarde algo se demora.
No es la fila de entrada al carnaval
pero tampoco es como faltar a misa.
¡Qué centro estoy perdiendo en los cuadros!
¡Qué siniestro se ha vuelto el miedo!
Qué despacio se devoran las sobras
que hasta se confunden los capaces y los rapaces.
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