y si no hay azul no pienso detener el paso
por si fuera poco tener algo de colina
entre los ábacos de la fisiología.
Tendré que llevar mi estandarte
o variar de personalidad iracunda
a refriega mansa de las corrientes en el río
para que me afecte un poco el fin del mundo.
Porque si es de todos el momento,
y los mandatos se vuelven al olvido
selecciono la lluvia de besos,
que de eso pienso todo el tiempo en formar parte.
Hacer del roce el noveno arte
o llevarte a vivir lejos donde nadie
para que cuando amanezca veas claramente
tu destino en mi silueta mojada.
Sobre charlas dominicales.
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