viernes, 4 de mayo de 2012

Retrato de transportes

Llega a volvernos colonia,
se hace presente en la casa entera
y mientras sus abrigos caen
al mismo tiempo que esperamos
emerge una mirada de no decir nada.
Despacio, se sienta,
lento, ingiere,
suave, toma su vaso,
precioso, el sonido de la tarde
y el resto de las cosas que haga.
Miramos tontos, locos,
se reúne con el recuerdo
de todas las mujeres
con las que caímos alguna vez
y conspira.
Es el despojo, el encierro,
también lo que se diga libre,
y llama al río por su nombre.
Ríe al mismo tiempo que desespera
y se echa a correr
sin rumbo, ni cosa, ni lumbre.
En algún momento,
de todas las vueltas
que doy por la cocina,
se interpone entre el ansia,
cierra la puerta,
tiene frío.
Pero nunca va a decir que tiene frío.
¿Cómo podría decirlo?
Si es como una entera versión de mis pagos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario