Quiero invadir tu ciudad.
Lo quise desde siempre.
Tanto tiempo tuve en mente
este momento claro de asombros.
este momento claro de asombros.
Asombros que ahora son
mi deseo más preciado.
Vivo para ser devoto
de toda guerra cometida,
de toda instrucción de competencia,
de alcance, de pena.
Devoción inmediata a las cabelleras
doradas del mástil gallardo de tu pueblo.
Se dice rebelde, todo cuerpo dorado.
Se repite mártir, aquel prendido en llamas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario