Ando trabajando mucho en ver
cómo desde la sábana y el atardecer
aparecen las mismas frases
o estas contadurías de toda clase.
Registro todo, en tu muñeca,
que si percibe mi tinta se escuda
en arrebatos de ilusión terca
para lograr una memoria muda.
No tengo acuerdos serios con tu perfume,
tampoco resisto que me grites.
El resto de tu cuerpo asume,
por demás, las caras grises
que puedo repentinamente tener
pero lastimosamente retener.
No me importa que te enojes.
Solo quiero que como yo, anotes:
Una servilleta, una cerbatana.
Es lo que pierdo de la noche a la mañana.
No hay comentarios:
Publicar un comentario