lunes, 30 de abril de 2012

Entereza

Quisiera encontrarte débil
para que te derritas y desvistas
que te tropieces y que caigas
que manches de vos mi camisa.

Tendría tu aroma en el pecho
cuando saliera a revolver tu canto.
Reviviría mi organismo deshecho,
me prendería insano, amianto.

Quisiera volverte frágil
que te escapes de mis manos
perseguir tu movimiento ágil
percibir en el aire tus gestos cansados.

Me vaciaría en secreto
para que me vayas juntando
y que me llenes de trampa
al refugiarte en mi adentro.

Quisiera encontrarte débil
para que por vos me derrita
y al romper mi sueño estéril
manches de nuevo mi camisa.


jueves, 26 de abril de 2012

A la voz de

Mientras camino pienso en lo hermoso que sería detener las luces del semáforo, el freno de los vehículos, el estómago de las pancartas. Se de algún modo que terminaría bien por más que pensemos en una tragedia. Abrazaría a los que salen a verlo, los autos volarían sobre nuestras cabezas, se perdería noción del tiempo. Habría magia. Esos torpes tonos amarillos no llegarían a la escena o se perderían en el camino, ya que nadie ha salido dañado, nadie ha sido lastimado. Solo vuelan.
Al mismo tiempo, no muy lejos, se incendiaría un local de café artesanal. La ciudad entera despierta, es eso a lo que quiero llegar. La ciudad entera inundada de café y música en el vientre. Asistirían a sus hijos que se despiertan curiosos para llevarlos consigo al espectáculo. Al mismo tiempo caerían meteoritos sobre nuestras cabezas. Por cada hombre, mujer, animal despierto, una gran piedra detonada en nuestro extremo norte. Seríamos todos juntos una belleza que se derrama por los desagües. No hay daño, no hay dolor, no hay rojo ni de carne ni de bomberos. Solo alegría.
Un subterráneo chocaría con otro subterráneo y se correrían carreras en las peatonales, para ver quién ha dominado la disciplina del capital. Los perdedores ganan su derecho a réplica. La calle se repite.

La avenida se repite.

La luna se desviste.

Y la vereda se desnuda para la calle.

Mientras nos separa el tiempo

No cortes la carne.
No laves tus dientes.
No arremangues tu ropa.
No hagas trampa.
No sonrías.
No seas río.
No andes a gachas.
No te vuelvas cuadrúpedo.
No emanes.
No luzcas.
No alumbres.
No apagues.
No vueles.
No saltes.
No rimes.
No encierres.
No abras.

No mientras las moscas vuelen cerca.

martes, 24 de abril de 2012

Un juego

La sota y el rey.
La reina, el caballo, el oro.

Copa, hierro, asedio.

Copa, estaño, flúor.

Copa, alambre, mitades.

¡Cuánto lleva encima!

Rubios puros, tabaco.
Negro errado, come droga.
Nena hermosa, príncipe gris.
Villa Romance, PUTA DE MIERDA.

            La sombra del rey.
La sota, la reina, el caballo.

No hay más dedos que cortar.
Maten a quien deba vivir por siempre.
Roben a quien merezca tenerlo todo.

domingo, 22 de abril de 2012

Feng shui

Antes que el hielo termine de fundirse
en la mesa, junto con el resto de los frascos
quiero una respuesta.

Colándose por los pasillos del departamento,
reviviendo la salvia,
rozando el piano,
desafinando mis guitarras.

Rastro hipócrita de las bóvedas
que dan ilusiones al por mayor
de una vida sin manchas químicas
sino más pasiones algorítmicas.

Y sigo prefiriendo marrón donde el gris
y me sigue la culpa, el hambre, el viento.
La miseria, el modernismo
la hondura y el benteveo
con su sombra en mi cabeza.

Esta forma sofisticada de hacer
que la procesión sea por dentro.

jueves, 12 de abril de 2012

Sobrasada mallorquina

Comíamos una inventada velada de caminar hasta lo desconocido, por más que este haya sido vanamente un desconocimiento ingrato, insulso y hasta a veces recordado. Hablábamos del amor con la boca llena, desprovistos de audiencia, pero en sana conferencia de males pasados una semana atrás. Vino el tiempo de siembra, y luego los fiambres crecieron en la nevera, como así una especie de adobo intuido en el más profundo respeto por ingerir y hablar porquerías.
Hube de repasar muchas veces lo que pasó una semana atrás, mínimo tres veces. En caso de segundos, todos habíamos extraído nuestras indulgencias del bolsillo izquierdo, y a mi me pasó de sacar el arma del bolsillo derecho. Y con los pantalones vacíos, la cena era otra inapetente excusa de todo lo externo al hecho culinario. Que se rompieron muchos vasos, se rompieron, pero estos eran pequeños y de una consistencia nunca antes vista. Los tiramos con fuerza (la suficiente para romper un vaso) y nuestras jarras solo nos dejaban querer arreglarlo al instante de haber tirado todo.
El papel de chacal es precioso, aunque no me encuentre al tanto ni de cómo luce un chacal, se que algo del can tengo en mis costumbres (porque regurgito mis valores y esquemas, a tal punto de preferirlos deformados a como eran antes de tragarlos). Siempre me supuse lince: contemplando desde la lejanía del yo, una constante de situaciones ajenas, que no me llegaban a tocar. En la estrategia de separarme del reflejo que cualquier espejo me involucre, recibí el don de postergar lo impostergable. Fue así que, sintiéndome fluir como el viento, caí en la cuenta de ser una roca estancada sintiendo la brisa del verano. Pero confundo a todos si de veras quiero pensar que soy el viento y no darme cuenta de que sentirlo no es serlo.
Ante toda situación de embarazo, cargamos el mundo del otro bajo el pecho. A veces, quién está en la dulce espera no es más que la misma configuración genética de quien lo carga. Al separarse el reflejo de quien mira, quien luce, quien ostenta, el vacío es relativo pero la carga es densa. Podría decir que se trata de algo pesado, pero a lo que no es piel, ni cielo, ni antorcha ¿podemos considerar pesado? La balanza del lince no mide esas cosas. El chacal, que tanto me parecía diferente, ríe jactancioso de poseer esos dotes.
Un segundo luego de pensarlo así, volví a la mesa y era la preciosa habladuría del entretiempo. Porque se vienen cosas mejores. Y lo recibimos cantando versos incantables:

"La noche no quiere venir 
para que tú no vengas 
ni yo pueda ir.

Pero yo iré 
aunque un sol de alacranes me coma la sien. 
Pero tú vendrás 
con la lengua quemada por la lluvia de sal.

El día no quiere venir 
para que tú no vengas 
ni yo pueda ir.

Pero yo iré 
entregando a los sapos mi mordido clavel. 
Pero tú vendrás 
por las turbias cloacas de la oscuridad.

Ni la noche ni el día quieren venir 
para que por ti muera 
y tú mueras por mí."

Gacelas III Gacela del amor desesperado.
Federico García Lorca.

domingo, 8 de abril de 2012

Desierto I

Haber de haberes traducidos.
Risueño de encontrarse doliendo.
Maratones del ismo sobre el ismo.
Mapa inexplorado, conocido.
Subterráneo, ganado, colectivo.
Corrientes, tarefa, 4300.

En el cielo ni una estrella,
entre casa las de todos.

Buenos Aires, laberinto psico-activo.
Una decisión de la que todo depende.
Alucinaciones aumentadas,
sinopsis aburridas,
argumentos invisibles.

Y a las 2:20 de la madrugada, un minuto de silencio.

Las promesas de Nira

Agua que voy a encontrar
bebiendo de tu copa, derramándolo todo.

Seré yo la lluvia mansa
que se esparcirá en tu cielo, que alimentará a tus hijos.

Me pronunciaré dueña de la leche,
origen de tu pueblo, tierra donde tus semillas.

Veremos el futuro como el río
que viene a inundar los caminos,
para humedecer la gracia y las pasiones.

Y entonces dormirás, seguro entre mis pechos.
Te daré el sueño más poderoso de los hombres
para que despiertes hambriento de mí
durante el desayuno.

Alunario

Porque se resiste tanto a la noche
como se distrae por la mañana,
brinda la misma copa una o dos veces
para esperar a que su contenido lo ahogue.
Habría de detener la destilación
en una sobre medida de acento
que devenga en una burbuja
la trampa detenida en mitad del acto.

Rara vez visualiza el aire como lo es el aire
y menos respira si a la intemperie se encuentra,
mas cae inadvertido sobre arandelas vertidas
que hacen a su invención cosmopolita un cráter.

Al trabar los puentes, la insolación,
como cíclope brillante de las tundras,
oxigena el vientre que lo intuye
eludiendo toda clase de lumbre.
No hay entero un mar que lo derrumbe
ni esfera, disco ni rumor más dulce,
que la totalidad de sus pétalos descendientes
seduciendo al canto de vérselas plateadas.

Y arrasa toda boca así:
con un beso eterno,
con una copa de vino centenario
con el fulgor de una propuesta insoslayable.

lunes, 2 de abril de 2012

San Telmo

En España las palabras son radiantes 
Juegan a trotar dando vueltas a la manzana. 
Europa no tiene la capacidad de encontrarme 
por más que busque a toda costa. 
Los ojos se nublan si parpadean otros cerca 
Y vas destrabando una armadura
que te protege de mí
y de todo lo que te haga daño.
Vamos a buscar mi fortuna entre el pasto,
seguro que alguien nos lo quiere hacer posible.
(Lo que sucede siempre)
Que se haga de tarde, y caminemos.
Seguís destrabando una armadura.
Se hizo tarde, y estamos desnudos.
Se hizo de noche, un pulso baldío.
Estamos desnudos mañana, y despertamos ayer.
Desnudos ayer para enredarme mañana.