martes, 13 de noviembre de 2012

No me quedaría quieto

Llegan las monedas de peso, los campos en la noche
en la ruta nocturna, con sus hadas de fuego fatuo;
llegan los diminutos, los primeros meses de derroche,
siendo parte de esa cofradía que quiere desafiar lo inicuo.
Llega la temporada de canción, la coronación en cobre
que define melodías tardías en tantos versos pobres;
llega el deseo y la frustración, la ira y la malversación.
Me estoy poniendo violenta,
me estoy convirtiendo al azul,
me rompo la garganta
bebiendo sorbos de mordiscos.
Perdiendo el ejercicio prístino,
al mismo tiempo de la empresa misteriosa.
No se a dónde puedo llegar a ir sin pisar,
así como una huella es una huella,
porque está en el suelo,
quiero volar inadvertido.

viernes, 12 de octubre de 2012

Tenía que pasar

Hoy, temprano, encontré una perla. En el bolsillo, casi impalpable, casi desapercibida, una perla de más de varios meses, perdida. Adiestrado como nunca antes, no la llevé a la boca; erradicado de mis piedras trabalenguas, tampoco la tiré más allá del horizonte curvilíneo para encontrarla después. Apreté fuerte la mano, donde había sujetado la perla. Sentí dolor y logré que encajara desde mis cicatrices sincrónicas en la palma, y luego en el resto del brazo, luego en el cuerpo entero.
Y lo veía venir, como parte de la espera, al final recurrente de encontrar la perla. Pero la espera era larga, más larga que nunca antes y me aterrorizaba no encontrar más de esas cosas en mis rincones. Al vacío de la ola tremenda, que fue esa emoción de cumplir mi turno, le encajé el dedo y ahora la llevo, confiado, de anillo. Con este remolino entre los dedos ahora me lavo antes de decir lo que tenga que decir, bien fuerte las orejas. Y tiro vasos, esperando que se quiebren, nuevamente, desdichadamente, para festejar que estoy vivo y que "un fantasma perloso recorre mis entrañas".
Afuera el descontrol se abre de piernas para mí, mientras a mis espaldas pasan cosas. Cierro los párpados para ver manchas y a mis espaldas, me tranquiliza que pasen cosas. Cosas que no volveré a voltear para verles la cara. Es innecesaria la violencia donde no hay amor. Es descarado pensar una vida sin desamor. Viva el desamor.
Entrego a todos mis compañeros una parte de mí, total, tengo una perla. Perla inestable, incisiva, incauta, iracunda, irregular. Perla gaucha, perla toro, perla ciudadana, perla que gira turbia. Consigo, el diamante, atraviesa los cables con preciosa precisión carbónica. Conmigo, la perla, une las partes del vaso que sigue rompiéndose día a día. Perla compañera en la braza abrazadora, en el fondo del cántaro, en el borde de la madrugada.

domingo, 9 de septiembre de 2012

Vanagloria del silencio

Canción cancionera de las praderas,
silbido rasposo de vereda.
Mitos,
que se quejan,

que se encuentran y que habitan
cerca, muy cerca,
de la aorta que dirige la batuta.

Es al mismo tiempo.

Influjo de propóleos.
que dan sanidad y sentencian.

Calma por cadena perpetua.

miércoles, 1 de agosto de 2012

Podría ser así

Descansa la vista
a la sombra de este abismo
circulador.
¡Ruge! Ruge la henchida obstinación desenfrenada.
Perfora heridas potenciales,
reúne a tus bastardos a la mesa.
Dales todo lo guardado durante
la primavera en la despensa.

Esta temporada está abierta
a darse cierre en un chasquido.

No nos falta abrigo
pero nos abrigamos con lo que falta.

Basta ya de diccionarios,
suficiente ya de las guerras del ismo.
No somos enemigos.
No somos enemigos...

Mientras tanto mejor.
Desmentir es sucio y es en vano.
Como césped afeitado
que la duda se aferre a todo.
Y que lo dicho se coma las uñas.

Trasto viejo bien vestido

No hay tiempo más filoso que
 éste que se mide en desventajas.
No hay venas más cargadas
que cartuchos de napalm y siesta húmeda.

Cierra tomada por las llamas,
meseta de plantación bochornosa.

La rumiante somnolencia de anteponerse
a la circunstancial pulcritud de paciencias
que me curan cuando hablo desde del yo
sin saber muy bien por dónde continuar,

Me agota a cada hora y momento,
si bien no llego tarde algo se demora.
No es la fila de entrada al carnaval
pero tampoco es como faltar a misa.

¡Qué centro estoy perdiendo en los cuadros!
¡Qué siniestro se ha vuelto el miedo!
Qué despacio se devoran las sobras
que hasta se confunden los capaces y los rapaces.

lunes, 2 de julio de 2012

Acérrimo

La noche es una bestia.
La mañana también lo es
y el resto del día.
Pero no encuentro
tentáculos entre las doce
y la una.
Por eso,
anfitriones,
sospecho que las criaturas
son las de la noche.
Que desuellan,
en la superficie,
números y estandartes.
No es temprana
la amargura
de encontrar
las tripas,
los atajos,
los móviles
y algunas cerillas
sobre las mantas
al despertar
sobre la cama
todo roto.

domingo, 1 de julio de 2012

La pena sobria

No quisiera que le suceda, como a mí, de encontrarse sintiendo pena sobria. No hay nada peor que una pena sobria, la verdad. Fíjese, es como la mediocridad misma, tanto que provoca hundimiento. La pena sobria no daña, no golpea los intestinos y mucho menos descompone algún sistema como el nervioso o el circulatorio. Esta pena de la que cuento no llega ni al infarto.
Imagine que llega un domingo gris, nublado, húmedo, frío. Ni el café, ni la cocina y los aromas que un alquimista pueda sacar de ella, ni la cima sonora de escuchar música, ni los besos; nada lo retiene a uno fuera de apagarse. Parece que esta cosa aburrida que nos pasa, la pena sobria, no carcome con culpa, ni busca botones que apretar para que vuelvan los mecanismos del pasado. No logra nada de eso. No hace daño, ni le modifica la rutina siquiera.
Por eso uno va con todo contra la pared y busca poner en su cabeza el dolor que la pena no trae consigo. ¿Quién se culpa de pensar que las penas duelen? Estas penas apenas sí muestran dónde duele. Pero serán tan cómodas, que parece que tienen una  habilidad de no hacerse cargo. Pena borracha rompe todo. Pena sobria lo insinúa todo.
A mí me pasa que viajo en el subterráneo Línea A y veo un poco eso: penas. Penas que no sacarán de la rutina a nadie, que no liberarán a ninguna doncella en peligro de sus miedos, que no harán al reconocimiento de las pasiones, que no formarán nuevos actores, nuevos artistas, nuevos simpáticos. La pena que conozco, así, bien sobria, no llegó a la revolución, porque hasta le molesta la evolución. La pena encaja en algún agujero de la frente, donde algo se haya perdido.
La pena sobria es un espejo. Apenas si muestra bien las cosas, uno siempre mira cualquier cosa en el espejo. Todo menos a la pena, que está ahí, diciendo que hay que doler. No pega, no acaricia, no da besos, ni abraza. Solo pide permiso de entrar. Y mientras más se convence ella, más nos alejamos de pertenecer.

miércoles, 27 de junio de 2012

Si vieras

Ando trabajando mucho en ver
cómo desde la sábana y el atardecer
aparecen las mismas frases
o estas contadurías de toda clase.

Registro todo, en tu muñeca,
que si percibe mi tinta se escuda
en arrebatos de ilusión terca
para lograr una memoria muda.

No tengo acuerdos serios con tu perfume,
tampoco resisto que me grites.

El resto de tu cuerpo asume,
por demás, las caras grises
que puedo repentinamente tener
pero lastimosamente retener.

No me importa que te enojes.
Solo quiero que como yo, anotes:
Una servilleta, una cerbatana.
Es lo que pierdo de la noche a la mañana.


Un segundo

Y por lo que siempre perdí de vista hoy te traigo de nuevo. Aquí estás, tonta, a mi lado. No te rías, no seas mala. Si te reís no hay otra que descender, lentamente, al equívoco lugar de siempre. No te rías por favor.
Hablemos del clima, eso me encanta. Contame algo idiota, mostrá la hilacha, reíte con espasmos porcinos, no se. Hacé algo para sostenerme arriba, donde no caigo. No caigo. Te vas a reír, al final, si siempre pasa lo mismo. No te rías de mí, por ahí me confundo y siento que es conmigo. Nada tiene que ver conmigo si estás presente en la sala, entre todas las cosas que arman el paisaje sonoro. Suenan tantas voces alrededor, más difícil es para mí escucharte. Mejor que lo haga así, con distracciones. Podría jurar que antes sabía cómo ir a decir las cosas. Te reíste. Auch. Te quiero.

lunes, 18 de junio de 2012

Seducción (fracaso)

Quiero invadir tu ciudad.
 Lo quise desde siempre.
Tanto tiempo tuve en mente
este momento claro      de asombros.
Asombros que ahora son
                mi deseo más preciado.

Vivo para ser devoto
 de toda guerra cometida,
de toda instrucción de      competencia,
de alcance,  de pena.
       Devoción inmediata a las cabelleras
             doradas del mástil gallardo de tu pueblo.

Se dice rebelde, todo cuerpo dorado.
Se repite mártir, aquel prendido en llamas.

miércoles, 30 de mayo de 2012

Inventemos el final


Sobre la terraza oro y plata habían. Mi compañera, la más hermosa de las compañeras, se había desnudado frente a mí con habilidad, agilidad, vocación, deseo y valentía. Valentía. Por mucho que pensara esa situación a criterio de ventajas, no podía dejar de pensar en cómo me vería desnudo al momento de tener que dejar mis ropas a un lado. Nunca estuve seguro de mi pecho, ni de mis piernas. Ella me ve mientras yo me ocupo de juzgar por los dos. Opinión incontable.
Ya pasaron varios minutos desde que empecé a mirarla de pies a cabeza y todo apunta a que si en algún momento no termino de observarla para empezar a ser observado, la estabilidad se pierde. Un segundo para ser un jugador sucio, dos segundos para ser un enfermo. En inglés suena mejor: sick pervert. Es la denominación más ocurrente por ahora.
Primero los botones: de a poco y tranquilo, con movimientos que logren resaltar la masculinidad que me justifica hoy. Los botones de las mangas para luego, tras haber guiñado un ojo, sonreír y empezar por los que más importan, de arriba hacia abajo. Los pantalones serán un problema, así que mejor empezar a llevarme a donde su cuerpo me espera. La acaricio por entre las piernas, subo por su vientre, beso sus pechos, la tomo del brazo. Noto su piel erizada; sopla un viento de primavera que se lleva consigo todo engaño.
Máquina de cuerpo. Dos cuerpos necesarios para la máquina. Amar.jpg
Relaciones increíbles han conducido mi suspiro hacia el más remoto eco de lo que gime allá donde cae una gota en lo desconocido. Tan confuso como describir el nacimiento de las cosas. Mi posibilidad muere con esa máquina. Dos personas, una máquina, mecanismos y dos personas que forman una máquina.

domingo, 13 de mayo de 2012

Distancia (confesión indecorosa)


Se deben a tus gritos que la ciudad,
enteramente tomada por los aciertos,
repita sin aliento la pena sombría
al barajar la vorágine de su misma distancia.

Esta cosa que no recibe nombre
quiere tener relación amorosa
con soluciones fisiológicas perversas
que se resisten a su naturaleza violenta.

Lo que miran, sin embargo, mis amistades,
es un conjunto de adaptaciones al cambio
que radican en sus corazones llenos de pena,
envueltos en la gloria del minuto noventa y dos.

Deposita, mi erupción aclamada por la ciencia,
una lista de preguntas que se responden
en justa y sana cuenta regresiva que no se contar
para devolverme el derecho del hastío.

Por lo pronto esa distancia me une:
el cenit se yergue sobre el deseo incumplido,
horizontal de que ferozmente esté lejos
la posibilidad de concretar un beso en tiempo récord.

Esas ropas me contaminan el perfume.
La sonrisa faltante se presenta
para terminar con todo el misterio,
para decir desde mi boca aquello que no digo.

lunes, 7 de mayo de 2012

Un cantito

Están volviendo las lavanderas
por la noche han de llegar
no se lavan las banderas
aunque siempre ha de marchar.
Y está creciendo una panza llena
inapetente y sin devorar.
Se junta el hambre con el invierno,
Castañuelas deberían sonar.
Ya los niños están inmersos
en sus reglas de subrayar.

Y rompen así, así los vidrios rotos.
Hacen el caos como me gusta a mí.

domingo, 6 de mayo de 2012

Jesús de las copas

Ay, de mí, no de vos.
Ay de vos, si es que yo...
Pasame un vaso, o dejá
mejor así.
Mucho mejor así.
No está bueno así.
No me mires.
¿Qué te pasa?
Ladrones... gente fea.
Ahora son todos lindos,
porque me los tomé.
Me llevan los diablos,
y me pelean acá cerca
en un galpón donde duermo.
Recibo dos o tres porrazos
mínimo.
(Se cae dormido y
se atora, despertando)
¿Qué le hago, Dios?
Diosito mío.
Yo ya te perdí el rumbo,
y me fui, lejos me fui.
A escabiar de tus manos.
¿Porqué lo hiciste
si yo me pierdo de todo así?
Ahora no encuentro mi casa
y encantado de saber si tengo casa.
Me dejás vaciarme
pero me lleno solito.
Lo que pasa, señor,
es que usted lo hace todo bien.
Jesús es por demás un maestro de la seducción
y a mí me falta un diente.
El pobre murió por mí
como murió por todos
y no me acuerdo mi nombre.
A partir de ahora me llamo Jesús.
Porque yo quería ir a buscarte,
Diosito mío, te quería buscar.
Lo que pasa es que tomo
y tomo.
Mal me pasa, pero acá entre nos:
Vos me hacés comer pan
que es tu carne.
Pero la carne la compro yo
y hago asado.
Y no estoy comiendo pan,
sino carne en serio.
Y cuando tomo vino
querés que piense en tu sangre
pero a mí me da por pensar
en la costilla de Adán.
(Tres mujeres lo toman y se lo llevan)
¿Entendés?
Sacame una costilla.
Vamos al oscuro
y sacámela.

viernes, 4 de mayo de 2012

Retrato de transportes

Llega a volvernos colonia,
se hace presente en la casa entera
y mientras sus abrigos caen
al mismo tiempo que esperamos
emerge una mirada de no decir nada.
Despacio, se sienta,
lento, ingiere,
suave, toma su vaso,
precioso, el sonido de la tarde
y el resto de las cosas que haga.
Miramos tontos, locos,
se reúne con el recuerdo
de todas las mujeres
con las que caímos alguna vez
y conspira.
Es el despojo, el encierro,
también lo que se diga libre,
y llama al río por su nombre.
Ríe al mismo tiempo que desespera
y se echa a correr
sin rumbo, ni cosa, ni lumbre.
En algún momento,
de todas las vueltas
que doy por la cocina,
se interpone entre el ansia,
cierra la puerta,
tiene frío.
Pero nunca va a decir que tiene frío.
¿Cómo podría decirlo?
Si es como una entera versión de mis pagos.

lunes, 30 de abril de 2012

Entereza

Quisiera encontrarte débil
para que te derritas y desvistas
que te tropieces y que caigas
que manches de vos mi camisa.

Tendría tu aroma en el pecho
cuando saliera a revolver tu canto.
Reviviría mi organismo deshecho,
me prendería insano, amianto.

Quisiera volverte frágil
que te escapes de mis manos
perseguir tu movimiento ágil
percibir en el aire tus gestos cansados.

Me vaciaría en secreto
para que me vayas juntando
y que me llenes de trampa
al refugiarte en mi adentro.

Quisiera encontrarte débil
para que por vos me derrita
y al romper mi sueño estéril
manches de nuevo mi camisa.


jueves, 26 de abril de 2012

A la voz de

Mientras camino pienso en lo hermoso que sería detener las luces del semáforo, el freno de los vehículos, el estómago de las pancartas. Se de algún modo que terminaría bien por más que pensemos en una tragedia. Abrazaría a los que salen a verlo, los autos volarían sobre nuestras cabezas, se perdería noción del tiempo. Habría magia. Esos torpes tonos amarillos no llegarían a la escena o se perderían en el camino, ya que nadie ha salido dañado, nadie ha sido lastimado. Solo vuelan.
Al mismo tiempo, no muy lejos, se incendiaría un local de café artesanal. La ciudad entera despierta, es eso a lo que quiero llegar. La ciudad entera inundada de café y música en el vientre. Asistirían a sus hijos que se despiertan curiosos para llevarlos consigo al espectáculo. Al mismo tiempo caerían meteoritos sobre nuestras cabezas. Por cada hombre, mujer, animal despierto, una gran piedra detonada en nuestro extremo norte. Seríamos todos juntos una belleza que se derrama por los desagües. No hay daño, no hay dolor, no hay rojo ni de carne ni de bomberos. Solo alegría.
Un subterráneo chocaría con otro subterráneo y se correrían carreras en las peatonales, para ver quién ha dominado la disciplina del capital. Los perdedores ganan su derecho a réplica. La calle se repite.

La avenida se repite.

La luna se desviste.

Y la vereda se desnuda para la calle.

Mientras nos separa el tiempo

No cortes la carne.
No laves tus dientes.
No arremangues tu ropa.
No hagas trampa.
No sonrías.
No seas río.
No andes a gachas.
No te vuelvas cuadrúpedo.
No emanes.
No luzcas.
No alumbres.
No apagues.
No vueles.
No saltes.
No rimes.
No encierres.
No abras.

No mientras las moscas vuelen cerca.

martes, 24 de abril de 2012

Un juego

La sota y el rey.
La reina, el caballo, el oro.

Copa, hierro, asedio.

Copa, estaño, flúor.

Copa, alambre, mitades.

¡Cuánto lleva encima!

Rubios puros, tabaco.
Negro errado, come droga.
Nena hermosa, príncipe gris.
Villa Romance, PUTA DE MIERDA.

            La sombra del rey.
La sota, la reina, el caballo.

No hay más dedos que cortar.
Maten a quien deba vivir por siempre.
Roben a quien merezca tenerlo todo.

domingo, 22 de abril de 2012

Feng shui

Antes que el hielo termine de fundirse
en la mesa, junto con el resto de los frascos
quiero una respuesta.

Colándose por los pasillos del departamento,
reviviendo la salvia,
rozando el piano,
desafinando mis guitarras.

Rastro hipócrita de las bóvedas
que dan ilusiones al por mayor
de una vida sin manchas químicas
sino más pasiones algorítmicas.

Y sigo prefiriendo marrón donde el gris
y me sigue la culpa, el hambre, el viento.
La miseria, el modernismo
la hondura y el benteveo
con su sombra en mi cabeza.

Esta forma sofisticada de hacer
que la procesión sea por dentro.

jueves, 12 de abril de 2012

Sobrasada mallorquina

Comíamos una inventada velada de caminar hasta lo desconocido, por más que este haya sido vanamente un desconocimiento ingrato, insulso y hasta a veces recordado. Hablábamos del amor con la boca llena, desprovistos de audiencia, pero en sana conferencia de males pasados una semana atrás. Vino el tiempo de siembra, y luego los fiambres crecieron en la nevera, como así una especie de adobo intuido en el más profundo respeto por ingerir y hablar porquerías.
Hube de repasar muchas veces lo que pasó una semana atrás, mínimo tres veces. En caso de segundos, todos habíamos extraído nuestras indulgencias del bolsillo izquierdo, y a mi me pasó de sacar el arma del bolsillo derecho. Y con los pantalones vacíos, la cena era otra inapetente excusa de todo lo externo al hecho culinario. Que se rompieron muchos vasos, se rompieron, pero estos eran pequeños y de una consistencia nunca antes vista. Los tiramos con fuerza (la suficiente para romper un vaso) y nuestras jarras solo nos dejaban querer arreglarlo al instante de haber tirado todo.
El papel de chacal es precioso, aunque no me encuentre al tanto ni de cómo luce un chacal, se que algo del can tengo en mis costumbres (porque regurgito mis valores y esquemas, a tal punto de preferirlos deformados a como eran antes de tragarlos). Siempre me supuse lince: contemplando desde la lejanía del yo, una constante de situaciones ajenas, que no me llegaban a tocar. En la estrategia de separarme del reflejo que cualquier espejo me involucre, recibí el don de postergar lo impostergable. Fue así que, sintiéndome fluir como el viento, caí en la cuenta de ser una roca estancada sintiendo la brisa del verano. Pero confundo a todos si de veras quiero pensar que soy el viento y no darme cuenta de que sentirlo no es serlo.
Ante toda situación de embarazo, cargamos el mundo del otro bajo el pecho. A veces, quién está en la dulce espera no es más que la misma configuración genética de quien lo carga. Al separarse el reflejo de quien mira, quien luce, quien ostenta, el vacío es relativo pero la carga es densa. Podría decir que se trata de algo pesado, pero a lo que no es piel, ni cielo, ni antorcha ¿podemos considerar pesado? La balanza del lince no mide esas cosas. El chacal, que tanto me parecía diferente, ríe jactancioso de poseer esos dotes.
Un segundo luego de pensarlo así, volví a la mesa y era la preciosa habladuría del entretiempo. Porque se vienen cosas mejores. Y lo recibimos cantando versos incantables:

"La noche no quiere venir 
para que tú no vengas 
ni yo pueda ir.

Pero yo iré 
aunque un sol de alacranes me coma la sien. 
Pero tú vendrás 
con la lengua quemada por la lluvia de sal.

El día no quiere venir 
para que tú no vengas 
ni yo pueda ir.

Pero yo iré 
entregando a los sapos mi mordido clavel. 
Pero tú vendrás 
por las turbias cloacas de la oscuridad.

Ni la noche ni el día quieren venir 
para que por ti muera 
y tú mueras por mí."

Gacelas III Gacela del amor desesperado.
Federico García Lorca.

domingo, 8 de abril de 2012

Desierto I

Haber de haberes traducidos.
Risueño de encontrarse doliendo.
Maratones del ismo sobre el ismo.
Mapa inexplorado, conocido.
Subterráneo, ganado, colectivo.
Corrientes, tarefa, 4300.

En el cielo ni una estrella,
entre casa las de todos.

Buenos Aires, laberinto psico-activo.
Una decisión de la que todo depende.
Alucinaciones aumentadas,
sinopsis aburridas,
argumentos invisibles.

Y a las 2:20 de la madrugada, un minuto de silencio.

Las promesas de Nira

Agua que voy a encontrar
bebiendo de tu copa, derramándolo todo.

Seré yo la lluvia mansa
que se esparcirá en tu cielo, que alimentará a tus hijos.

Me pronunciaré dueña de la leche,
origen de tu pueblo, tierra donde tus semillas.

Veremos el futuro como el río
que viene a inundar los caminos,
para humedecer la gracia y las pasiones.

Y entonces dormirás, seguro entre mis pechos.
Te daré el sueño más poderoso de los hombres
para que despiertes hambriento de mí
durante el desayuno.

Alunario

Porque se resiste tanto a la noche
como se distrae por la mañana,
brinda la misma copa una o dos veces
para esperar a que su contenido lo ahogue.
Habría de detener la destilación
en una sobre medida de acento
que devenga en una burbuja
la trampa detenida en mitad del acto.

Rara vez visualiza el aire como lo es el aire
y menos respira si a la intemperie se encuentra,
mas cae inadvertido sobre arandelas vertidas
que hacen a su invención cosmopolita un cráter.

Al trabar los puentes, la insolación,
como cíclope brillante de las tundras,
oxigena el vientre que lo intuye
eludiendo toda clase de lumbre.
No hay entero un mar que lo derrumbe
ni esfera, disco ni rumor más dulce,
que la totalidad de sus pétalos descendientes
seduciendo al canto de vérselas plateadas.

Y arrasa toda boca así:
con un beso eterno,
con una copa de vino centenario
con el fulgor de una propuesta insoslayable.

lunes, 2 de abril de 2012

San Telmo

En España las palabras son radiantes 
Juegan a trotar dando vueltas a la manzana. 
Europa no tiene la capacidad de encontrarme 
por más que busque a toda costa. 
Los ojos se nublan si parpadean otros cerca 
Y vas destrabando una armadura
que te protege de mí
y de todo lo que te haga daño.
Vamos a buscar mi fortuna entre el pasto,
seguro que alguien nos lo quiere hacer posible.
(Lo que sucede siempre)
Que se haga de tarde, y caminemos.
Seguís destrabando una armadura.
Se hizo tarde, y estamos desnudos.
Se hizo de noche, un pulso baldío.
Estamos desnudos mañana, y despertamos ayer.
Desnudos ayer para enredarme mañana.

viernes, 30 de marzo de 2012

Cosecha

Tono, tono, tono, semitono.
Tono, tono, tono. Tono.
Distancia.
Se acerca el tiempo de cosecha
de frutos advertidos,
de un tono,
tono,
tono,
semitono,
tono,
tono,
tono,
tono,
tono.
Tono.

Distancia celular. Partícula enterrada que saco con las manos.
Cosecha mía que es distancia de siembra.
Sembrar dulces esperas.
Esperar dulces frutos.
Cosecha. Cosechar. Cosechando.
Lengua salada, parece interior.
Repulsión aprobada por la organización mundial de la sequía
que se estipulará en cosechar.
Ahora lo tengo, porque lo planté.
Tuve que esperar
tres tonos y medio.

domingo, 25 de marzo de 2012

Terrestre

Que repto hasta lo azul de la piel
y si no hay azul no pienso detener el paso
por si fuera poco tener algo de colina
entre los ábacos de la fisiología.
Tendré que llevar mi estandarte
o variar de personalidad iracunda
a refriega mansa de las corrientes en el río
para que me afecte un poco el fin del mundo.
Porque si es de todos el momento,
y los mandatos se vuelven al olvido
selecciono la lluvia de besos,
que de eso pienso todo el tiempo en formar parte.
Hacer del roce el noveno arte
o llevarte a vivir lejos donde nadie
para que cuando amanezca veas claramente
tu destino en mi silueta mojada.

Sobre charlas dominicales.

jueves, 22 de marzo de 2012

Vistiendo ajeno

Mis trozos de capacidad cortados
bajo un pozo de juramentos estancados
accionando la palanca de los ajusticiados
ultima la posibilidad del sin fin segregado.

Validar suyo, el peligro de ancestros
que llegan desde lejos sin soltura ni aguamiel.
Nada me dirá de él, desprendido de su atavismo,
que articule mis consonantes cansadas de su fulgor de antaño,
que le regalaron las estrellas de un nilo que se agota cada tanto
por la intolerable brisa del destierro.

Llevo mío el crítico recuerdo
de los pasos amortiguados desvalijando
cada acento de las fronteras de un argumento veloz
y falto de auxilio.

"Entonces, la cirugía que retomaron algunos próceres del buen tragar, se unificaron al refucilo bravo de los campanazos que sonaron justo antes de que, tendido en las vibraciones del transporte norte, un destino amarillo como nauseabundo chasquido me haya hecho digitar lo inaccesible del rugir atemporal, la sabiduría del perfume de encuentro fortuito y mis diversos aires de aquellos buenos suelos."

viernes, 9 de marzo de 2012

Para tenerlo frente

Casi al llegar la escalera como a su viejo balcón,
sube la temprana astucia del recuerdo afecto
que presencia cosas raras y así mismo su dolor,
retrayendo sus ventajas en un último apagón.
Claros se ven los filos y un sin fin perfecto,
alarmante en sus espaldas, alejado de su don
de quebrarse como siempre ante el estupor
para concluirse en su infalible respuesta final
sobre la que todos caen desganados con ardor.
Y los pies de hiedra palpan iluminación:
Mientras que se cuente historia del estado terminal,
como válida certeza de tener con qué contar
cuando el tiempo robe al tiempo y vuelva a dar
caprichosos agujeros en los que decidió parar.